Avances y desafíos en la descarbonización de la cerámica española

La industria cerámica española encuentra en el reto de la descarbonización un momento clave en su historia. Un reto que viene trabajando con determinación desde hace ya décadas y que en el momento actual requiere más que nunca de visión de futuro. Es importante tener en cuenta que este proceso no solo responde a un imperativo ambiental, sino que es fundamental para mantener la competitividad global del sector a medio y largo plazo.

 

El reto tecnológico de la descarbonización de la cerámica


El camino hacia la descarbonización de la industria son varios retos en sí mismo: desde la posibilidad real de incorporar nuevas tecnologías en el proceso productivo, pasando por la obligatoria adaptación a marcos normativos cambiantes y cada vez más estrictos, hasta la necesidad de mantener la competitividad en un mercado global con competidores cada vez mejor posicionados. Todos ellos, desafíos que involucran a su vez a diferentes responsables e interlocutores, por lo que la colaboración entre todos los actores involucrados se ha vuelto imprescindible.

La industria cerámica española está capacitada para cumplir con los objetivos medioambientales y defender su rol de liderazgo en la economía global. Para ello, y aunque no la única, la principal palanca en ese proceso transformación sigue siendo la adopción de tecnologías cada vez más limpias. 

No obstante, el sector sigue inmerso en una fase de exploración, analizando diversas alternativas de descarbonización. Cabe destacar el estudio encargado al Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE), en el que se analiza el estado del arte de tecnologías de descarbonización para el sector español de baldosas cerámicas. Los hallazgos sugieren que a día de hoy la transformación ecológica en la industria de la cerámica española presenta una complejidad técnica considerable, pero, además, también inviable desde un punto de vista económico.

 

El recorrido hacia la molécula verde

 

El hidrógeno verde aún está lejos de ser una solución viable en el corto plazo, tanto desde un punto de vista técnico como también económico. Un estudio de IAG Ingenieros ha demostrado que la inversión necesaria para transformar el sector hacia un uso total de hidrógeno renovable o su electrificación sería exorbitante, situando a los productos cerámicos fuera del valor de mercado. 

De manera similar, el análisis realizado por CIRCE proporciona una perspectiva crítica sobre las rutas de descarbonización en base a distintas tecnologías. No se trata de adoptar un único escenario, sino de ir complementando e incorporando alternativas hasta alcanzar el objetivo cero neto. En este sentido, desde un punto de vista técnico, el biometano es la única alternativa viable de descarbonización en el corto plazo o, en otras palabras, incorporable a los procesos de producción con seguridad antes del 2030, cuando el sector pierde la asignación gratuita de derechos de emisión y verá afectada de manera notable su competitividad.

 

Un marco normativo que no frene la transformación

 

La innovación tecnológica es el pilar de la descarbonización de la industria cerámica y, sobre todo, una de las vías mediante la que seguir siendo competitivos evitando el riesgo a la deslocalización del tejido productivo. Investigaciones y desarrollos en materiales más eficientes, procesos de producción optimizados y tecnologías basadas en energías renovables son varias de las potenciales líneas de desarrollo. 

Sumado al esfuerzo de la industria, el papel del gobierno es también esencial. Se debe asegurar un marco normativo alineado con la realidad sectorial y capaz de proporcionar incentivos al desarrollo y a la innovación tecnológica. Véase el caso del PERTE de Descarbonización Industrial, impulsado en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, como una iniciativa catalizadora de esa transformación. Sin embargo, en el caso de la industria cerámica, las bases reguladoras no han considerado la realidad tecnológica del sector, impidiendo el desarrollo real de tecnologías con una menor huella de carbono que la actual. El bajo porcentaje de financiación, el condicionante de cumplimiento con la LGS, los criterios de reducción de emisiones, y los plazos irreales imposibilitan el acceso de la industria a una financiación clave para avanzar hacia su descarbonización.

Mientras tanto, la transición energética continúa su proceso. La industria sigue comprometida con la búsqueda de soluciones, sigue evaluando vías de investigación y sigue adaptándose a los cambios con una actitud proactiva. La descarbonización del sector cerámico debe ser vista como la gran oportunidad para seguir siendo competitivos y líderes, pero para ello ha de ser acompasada a los ritmos del conocimiento y la tecnología.

Con todo ello, la industria cerámica española no sólo está respondiendo a un mandato ambiental, sino que está redefiniendo su futuro. El compromiso con la descarbonización es una muestra de la resiliencia y adaptabilidad del sector, un testimonio de su voluntad de evolucionar y prosperar en un entorno cambiante.