La transformación sostenible de la industria cerámica desde la innovación

La industria cerámica española está a punto de alcanzar el primer cuarto del siglo con un alto índice de sostenibilidad de sus productos. La Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) ha sido capaz de canalizar hacia el tejido productivo de la cerámica un compromiso con la innovación que ha hecho posible combinar una producción de alta calidad con la responsabilidad medioambiental.

De acuerdo con un análisis sobre el valor medioambiental y circular de las baldosas cerámicas españolas, impulsado conjuntamente por la propia asociación, la Conselleria de Hacienda, Economía y Administración Pública de la Generalitat Valenciana y por la consultora Eco Intelligent Growth, la industria ha logrado importantes avances en la reducción de su huella de carbono en los últimos años. Este hito se debe en gran medida a la incorporación de tecnologías avanzadas en sus procesos de fabricación, lo que no solo ha mejorado la eficiencia energética sino también la consolidación de prácticas y esquemas más limpios y sostenibles.

Las inversiones en I+D juegan un papel crucial en esta transición sectorial. El Informe de tecnologías de descarbonización de ASCER resalta la importancia de invertir en investigación y desarrollo para alcanzar el complejo objetivo de una industria cerámica descarbonizada, en donde resulta imprescindible un uso intensivo de la energía. No en vano, a día de hoy no existen tecnologías disponibles en el mercado que permitan afrontar este proceso.

 

A mayor innovación, mayor circularidad 

 

Las innovaciones impulsadas desde el sector han contribuido en las últimas décadas a mejorar la huella ambiental del proceso de fabricación. En suma, el esfuerzo en todos los eslabones del proceso, desde la fabricación hasta su consumo, ha permitido una reducción agregada por tonelada de producto de más del 60% de emisiones de carbono respecto a la década de 1980.

Un papel clave en esta senda de reducción de la huella de carbono lo desempeña la circularidad, en la que la I+D+i ha ocupado también un aspecto central para mejorar los sistemas de reutilización y reciclaje tanto de materiales como de insumos, desde la energía hasta el agua, que emplea la industria para la producción de baldosas.

Desde el punto de vista de los materiales, la economía circular no solo implica el reciclaje de productos al final de su vida útil, sino también la integración de materiales reciclados en el proceso de producción. Este enfoque, además de reducir los residuos, también disminuye la dependencia exterior de materias primas y la propia reducción del impacto ambiental de recurrir a fuentes vírgenes, lo que resulta esencial para garantizar un modelo sostenible en el largo plazo. Entre otros, se estima que en el sector se consigue reutilizar la entera totalidad de los residuos de arcilla antes de ser cocida, así como una gran parte del tiesto cocido.

Del mismo modo, atendiendo a los insumos, un ejemplo paradigmático de circularidad sectorial ha sido el hito de recuperar el calor de los hornos cerámicos, que se vuelve a reintroducir en la cadena hacia los secaderos, la atomización o de vuelta a los propios hornos, optimizando significativamente la eficiencia energética y el consumo primario de energía. Si bien se trata de un proceso menos visible para el público general, tiene un alto impacto sobre el cálculo de la huella ambiental de la industria. 

También, el sector viene anticipándose desde hace años al actual desafío hídrico al que está abocado España El agua que se emplea en los procesos de producción se trata y se reincorpora al proceso, habiendo logrado la industria el hito de la merma cero al minimizar el consumo por metro cuadrado de producto fabricado y garantizar que el vertido de agua residual es igual a cero.

 

Agentes de descarbonización del sector de la construcción

 

Los productos cerámicos ofrecen una alternativa más ecológica comparados con otros materiales, especialmente en el ámbito de la construcción. A pesar de que el sector es emisor en la fase de producción, sus características de durabilidad y circularidad permiten que el cálculo de su huella se vea amortizado con el paso del tiempo. Por un lado, la extensión del ciclo de vida útil de las baldosas cerámicas más allá de los 50 años resulta un factor clave de sostenibilidad, por lo que los productos no requieren reemplazos frecuentes, lo que equivale a menos recursos consumidos y menos desechos generados. Por otro lado, tampoco son necesarios grandes recursos energéticos para su mantenimiento.

La capacidad industrial instalada del sector cerámico ha permitido que España lidere internacionalmente la transición de este sector hacia los estándares más altos de sostenibilidad en la actualidad. Bajo el liderazgo de ASCER, el sector está demostrando que un modelo de producción industrial medioambientalmente responsable es posible, especialmente, si se posibilita un marco de transformación innovador resultado de la suma de esfuerzos.